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viernes, 23 de enero de 2015

La cabaña


No es fácil llegar a mi cabaña. Se ha perdido la senda, si es que un día la hubo.

Nadie consigue encontrarla, yo tampoco. Sé que hay espacio para más de uno sólo,

pero no se llena. No consigo calentarla con la leña de unos besos, no consigo que

los días se sucedan plácidos y felices. Observo transcurrir los minutos, como si no

fuera conmigo, pero la vida pasa, las grietas emergen, la madera se pudre.

La cabaña envejece y cada vez más cubierta se aleja del resto del mundo.

Quizá nunca hubo senda. Quizá no supe calentarla. Quizá nunca tuvo espacio.

Y en el espacio, se agota.

7 comentarios:

  1. Por decidir encontrar el momento, GRACIAS
    Por regalar, GRACIAS
    Por florecer, MUCHAS GRACIAS

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  2. Gracias a tí, RBK, por acompañar en el despegue para que dé menos vértigo. Espero que me sigas acompañando a pasear entre las nanas...mil besos

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  3. Felicidades por dar luz a este proyecto tan íntimo y deseado, por hacerlo con tanta ilusión y cariño.
    Te adoro, te amo. Lau

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    1. Lau...a ti te responderé con algo que te he escrito. Gracias por estar siempre ahí, por estar, por ser.

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  4. Que grande compartir este tramo del camino... ver nacer este proyecto tan querido... verte crecer en él... y disfrutar de este regalo que son tus palabras y mucho más...

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    1. Muchas gracias margaflor :) Me encanta que estés en la vida de RBK y desde entonces en la nuestra. Beso grande.

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  5. El envejecimiento tiene múltiples desafíos que los maderos maduros pueden sopesar: endurecer, secarse, adquirir pátinas brillosas y bellas; lucir cándidos y asolados. Todo depende, Dormida, todo depende. Y no tanto de cómo nos vemos sino de cómo nos miran.

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