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lunes, 9 de febrero de 2015

Astillas

Con astillas en la piel, esquirlas señalando
la inminente caída de una montaña de temple.
Me encontraba allí de pie,
frente a la vieja puerta de madera,
acariciando esa rugosa superficie
que hacía estragos en mi garganta.
Sí, es cierto.
Me estremecía al pensar si fue verdad,
porque allí estaba la dichosa puerta
que gritaba que te habías ido.
Como si de un sueño se tratase,
recordaba apenas unos fragmentos.
Y deseé haber echado brea a aquel momento
aún sabiendo que lo estropearía,
sólo para que al hacerse sólido
hubiese podido sentir que fue real.




1 comentario:

  1. Espero que esas astillas no sigan lastimando. Todo a su tiempo. El tiempo. Y hay otras puertas, miles de ellas. Que se azotan a si mismas con el viento acompasado de los sueños, los fragmentos y las acogidas.... te detendrás en otras puertas, pero de deseo. Que será efímero, eterno, arrellanado o deforme. Muchas veces depende de las miradas que le inyectemos. Ya sabes cómo es.....

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