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martes, 17 de febrero de 2015

Sol solito


Dile al día que acaso los inviernos son más cortos cuando sale el sol
y calienta las manos, las penas y los pantalones.
Siempre sale, aunque sea a dar una vuelta corta...
entre su casa y la mía apenas hay unos millones de años luz.
 
Y le espero cada mañana de invierno, y aún cada noche,
 no vaya a ser que en un despiste se pasara de largo mi puerta.
 
Dile al día que no agonice de sol rojo hacia la tarde sin avisar,
 porque a veces me despisto con alguna intrascendencia
y llego tarde para recoger cada gota del rojo sangre de tantas voces
y grabar en mi retina el reflejo que hace en el cielo la sangre que sale del alma.
 
Dile al día que no importa, si hace frío o llueve afuera,
o si hoy está nublado porque se pasó de largo mi puerta.
Porque sé que todo gira, y que a la próxima vuelta,
sol cabrón, te estaré esperando para que sangres
hasta la última gota.
 
 

2 comentarios:

  1. A estas alturas ya sabes lo que pienso, y cómo siento. Solo decir que también yo le pido cosas al sol, y siempre me ha respondido con lengüetazos de vida.
    Felicitaciones y por favor, dime que eso que sientes es cómo lo escribes....

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