Hace tiempo yo era de suplicar,
de prefiero un pedacito tuyo
antes que renunciar a ti,
de por favor no me dejes.
Ahora,
tengo a fuego grabado,
que solo tendrá la suerte de estar conmigo,
aquella que quiera estarlo,
que me valore y me disfrute,
mientras camina a mi lado.
Llevas un año
caminando por la acera de enfrente
y aún sigues con el paso cambiado.
Que los paseos por las nubes
solo existen en las pelis malas,
y están sobrevalorados.
No, no podrás echarle la culpa
a mi sombra,
de que se trague tu luz.
Tienes de par en par las puertas,
y mis mejores deseos.
Si el nido te aprieta,
no es tu talla.
Anida allá donde quieras,
donde no sea un esfuerzo acariciar
el plumaje, sedoso o despeluchado.
El tiempo pasa muy rápido,
por eso no te conformes.
Sacude tus plumas y avanza.
Vete ya,
vuela muy alto.
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