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viernes, 30 de enero de 2015

Burbujas



Aúllan los locos desde su impenetrable misterio
y se rasgan paredes con sus gritos y almas con sus miradas.
Yo soy uno de ellos.
Sé que la verdad de esta vida consiste en que no hay marcha atrás,
y en que cada segundo que pasa, se pierde una parte de ti.
Por eso duerme, duerme en mis noches porque yo también me he escondido.
En las sombras, en el silencio, en tus manos...cada línea que se roza es una caricia mía.
En cada lágrima un grito mudo,
en cada instante, un poco más de ti que escapa de mí...
Hoy el dolor más intenso es sólo el roce de tus labios.
Que los cristales que me encierran en esta burbuja estallen
y corten mi vida como tus besos cortaron mis sueños,
y lo poco que tenía y no me había atrevido a dar
lo habría puesto en tus manos.
Pero tuve miedo de que las quitaras y acerté.
Todo ha quedado esparcido en el suelo y ya no puede caer más bajo.
La vida sigue, y yo sé que casi nadie
se fija nunca en lo que pisa.

miércoles, 28 de enero de 2015

MAR ADENTRO



Abrazabas el contorno de mis miedos,  cabalgando en la luz que se colaba por la rendija de mi eterna noche, contenedora de sueños y brújula en las montañas de mis absurdos.
Fuiste amiga y fuiste madre, el soporte de un esqueleto de migajas y las huellas a mi lado en la arena de otros tiempos.
Siempre atenta como estabas, a mi voz y a mis silencios, en las horas de cabinas donde diseccionábamos momentos y deshojábamos añoranzas y deseos, cuando aún no sabíamos que íbamos a enterrar tantos sueños...ni que yo te enterraría.
Fuiste mil veces antídoto  para la insidiosa enfermedad, que en mí siempre fue el vacío,  pero yo no pude ser el  tuyo.
Se rompió tu vida demasiado pronto, y la mía se paró en seco, tambaleándose el rumbo.
Hoy me queda el consuelo de que pude acompañarte con mis huellas en tu arena hasta el final y con mi voz en tus desvelos, cuando todo era tan duro que hasta el teléfono te pesaba demasiado.
No se  borra tu ausencia mientras sigue girando el mundo, ni tus ojos, ni tu voz.
Te echo de menos cada día, no se pasa.
Aunque sé que no serás nunca más los pasos que caminan a mi lado, eres desde esa ausencia, las huellas de mi memoria.

martes, 27 de enero de 2015


otra

"Atardeceres espesos, ocasos vacíos, la bruma quiere saber si estarás aquí mañana. Aunque he crecido algo desde entonces, aún me aburre jugar sola, aunque he crecido en estos años, sigo rompiendo mis propios juguetes".

lunes, 26 de enero de 2015

Hílame



 

Parece que son los afectos los que hay que remendar. Pero no encuentro el hilo.

Primero he de bucear por el engranaje de toda una vida para encontrar qué pieza está rota, y tratar de sustituirla. Parece que es el miedo lo que esconde la auténtica cara del animal agazapado. No lo conozco, no me conoce. Demasiado miedo.

Parece que las lágrimas que tanto he tragado son corrosivas. Por eso mi úlcera. Pero son sólo mías. No quiero compartirlas con quien retira las manos. Todos.

Mi soledad siempre está conmigo. No tiene prisa ni la agenda llena. No me juzga. No me abandona. Nos conocemos bien. Mucho tiempo.

Si consigo unir todos los trozos, tal vez ya sea yo, o quizás yo soy los trozos.

 
                    Pero no encuentro el hilo…
 
                               no lo encuentro….

                                      no lo encuentro…

sábado, 24 de enero de 2015

A(tormenta)


Otra vez tormenta de ti en mí...

Tan abatida y violenta que me pierdo en tanto ruido.

Así, como gotas de rocío tras una lluvia de ácidos

mis sentimientos presentes en aquel ritual.

Y tu imagen siempre reflejada en mis lágrimas.

Ven, perfila mi vida...porque está borroso lo que siento

y bajo la tinta de un corazón, se emborrona mi destino.

Seis notas


Confusión. Cae la lluvia afuera, tras la ventana, pero yo tengo la cara mojada.

Rapidez. El vértigo ya es una constante en mi vida. Doy mil vueltas sobre mí misma, un día sí y otro también.

Absurdo. Vuelvo y vuelvo a tus brazos, tratando de escapar de tus garras, en las horas donde los besos ya no significan nada.

Tiempo. Es la respuesta monocorde que todos dan a mi problema, y sin embargo vuelvo atrás, dejándome arrastrar por una corriente de aire denso cuando finjo que te olvido.

Miedo. Me pierdo entre tanta letra, entre tanto ruido, entre tanta gente, con una mano invisible apretando mi garganta.

Silencio. Seguiré así, dejando que se alce la barrera definitiva que me haga ignorar que te quise.
 
 

viernes, 23 de enero de 2015

Círculos


Una duda, un destello, una curva y otro sueño

arrollado por unos ojos que siempre miran al suelo.

Como una cortina de humo que esconde una larga espera

es mi separación del mundo, como una isla vacía que se

va hundiendo despacio....retengo unos instantes lo que después perderé.

Ya no quedan más palabras para devolverte a mi lado

La historia se repite y se va cerrando en círculo dejándome dentro...

no podría escapar ni con las puertas abiertas.

Si pudiera olvidarte un instante, el peso de las pequeñas cosas no me aplastaría tanto.

Pero sigo aquí, en un jardín de flores muertas, esperando otra puesta de sol sin ti, viendo pasar la vida como un montón de imágenes huecas.

Lejos de todo y muy cerca de mi obsesión....siempre hay alguien que se mea en cada llama que enciendo.

Volver

Volverías a pesar de que estaba tratando de alzar otra vez el vuelo.
No dejarías estar la monotonía, densa y quieta en el aire.
No dejarías marchar el estrago y la miseria, tan convencida estabas de dominarlo todo, de que tu poder me podía... y te equivocabas.

Quizás cegada por la sombra de tu propio ego no fuiste capaz de escuchar los ladridos de lo correcto.
Yo te decía: dame los frutos que vayan madurando en tu huerta. Pero tu huerta son sólo pequeñas tumbas adosadas, dorados lugares de recreo donde pasar eternidades negras.

Hoy sé que la risa a veces se agota, que si las lágrimas no ruedan abrasan, que si mis venas se abriesen chorrearían soledad.

La cabaña


No es fácil llegar a mi cabaña. Se ha perdido la senda, si es que un día la hubo.

Nadie consigue encontrarla, yo tampoco. Sé que hay espacio para más de uno sólo,

pero no se llena. No consigo calentarla con la leña de unos besos, no consigo que

los días se sucedan plácidos y felices. Observo transcurrir los minutos, como si no

fuera conmigo, pero la vida pasa, las grietas emergen, la madera se pudre.

La cabaña envejece y cada vez más cubierta se aleja del resto del mundo.

Quizá nunca hubo senda. Quizá no supe calentarla. Quizá nunca tuvo espacio.

Y en el espacio, se agota.