Páginas vistas en total

viernes, 7 de agosto de 2015

páginas en blanco

Quiero ver a qué sabe la piel
si descansa en las praderas de la improvisación,
lejos de la hoz de los debos,
las guadañas de los tiempos
sin acotarla y sin siega.

Sólo pasar la lengua por las páginas en blanco
del libro del resto de mi vida
y que mis versos impriman los pasos
que me trajeron y me llevarán.

Fue mi regalo y fue tu milagro.
No era una baratija.
Puse en tus manos todas mis ruinas
y construiste con ellas un mundo entero.

jueves, 30 de julio de 2015

Adolece, que no es poco

La tarde se apodera de las células
y atraviesa sus membranas,
corona los espacios vacíos
que componen un cuerpo,
cansado de despedirse.

Los aplasta y los llena
de gotas de sudor,
para ahogar los minutos
rebosando el tic tac que detiene el tiempo.

Devorando las mismas paredes
con los ojos del cansancio,
creer que tal vez  la próxima tarde
baje el volumen un par de grados.

Para escuchar revelarse la manera
de que los días no se deslicen
entre el silencio y la espera
y dejar de celebrar el día de la marmota.

Pero no llegan los contrastes
a la piel achicharrada y repetida,
en penumbras, sigue ardiendo.




jueves, 16 de julio de 2015

Direcciones

Todos los pasos iban demasiado rápido
dibujando caminos caóticos y llenos de ruido
de pisadas superficiales
que apenas sobrevivían un parpadeo.

Todo parecía inútil,
tomar perspectiva, cambiar el encuadre,
devolviendo sin descanso el mismo plano construido
con miles de huellas como interrogantes.

Hasta que miré mis propios pies.
Y el camino, se trazó solo.

lunes, 6 de julio de 2015

La mirada de un gato

Puede que la mirada de un gato
me traiga esta noche un destello inquietante
y giren mis versos sobre sí mismos
bajo los pies de un ratón,
o de un gigante que aplaste
con un golpe seco el orgullo,
si es que lo hubo,
si acaso alguna vez fui más
que una garganta implorando
los licores que exudan las palabras,
atropellando furiosas los peatones de mis recuerdos
y cubriendo con mantas térmicas
momentos caducados.

Sin la mirada de un gato, ya no existen.

Fuera de esa burbuja verde,
no cabe la curiosidad, ni el desafío,
el conocimiento inevitable
de cada cosa en su lugar,
sin pretenderlo, sin pregonarlo,
la impermeabilidad a la exigencia,
la permanencia estática y vigilante,
antes de abalanzarse sobre el pasado
para diseccionar sus esquinas.

Sin la mirada de un gato, se diluye el sentido
del presente boqueando en la orilla de mis manos,
de tus ojos, de los millones de segundos
que nos trajeron hasta aquí.

Todo mi mundo contenido en su pupila,
porque fuera de ella, yo tampoco existo,
más allá de su iris...
sólo hay ceguera.




domingo, 5 de julio de 2015

Hoja de ruta

Salitre, vísceras, dudas,
diez segundos, tres mentiras, un instante,
que todo irá bien,
que no pasa nada,
que me sostengo.

Pero me caigo.
Desde dentro hacia el vacío,
mecida por el ronroneo
de que no me quedan certezas,
y el sonido de los escombros
golpeando en el piso de arriba.

Yo también soy escombros.
Reciclar los sobrantes
para construir una ciudad propia,
para edificarme.

Para ponerlo todo en su sitio

Sólo sal,
y apaga la luz.

Voy a quedarme aquí un rato
sentada en el borde del pánico,
hasta estar totalmente segura
de que podré levantarme.






viernes, 3 de julio de 2015

Ratas

Podía sopesar los inviernos
programar primaveras,
reprogramarme,
poner a salvo la sonrisa
flotando en una nube ácida.

Podía caminar sobre escombros sin zapatos
y no sangrar ni una gota,
camuflar con la lluvia mi tristeza,
llenar de actividades los espacios.

Y sosteneros a todos,
sin despeinarme.

Hasta que abrí los cajones
y me desbordaron las ratas.

No hay flautista que las calme.



lunes, 22 de junio de 2015

Eternamente

La noche tiene una camada
de recovecos oscuros en los que me pierdo,
tiene los rincones tristes y desconsuelo
en los ojos más solitarios del mundo.

Ojalá no des con suelo,
porque tiene el más mugriento
en el que pude arrastrarme,
el suelo más abyecto
por el que me arrastraré jamás.

Descompone por igual
las vigilias y los sueños,
los amores pasados,
los desamores presentes,
la carne quemando la carne.

Viste un quejido roto
pidiendo que no amanezca,
para no tener que enfrentarnos
a las arrugas del alma con luz.

Huele a orín y desengaño
a penitencias profanas
a náuseas desde el recuerdo
a bares que abren sus puertas
mientras se cierra el espacio...

...en el que suplicar otra mirada.

De los ojos más tristes del mundo
en los que vernos inviernos,
eternamente insomnes
eternamente lejos.